Este libro nació de la necesidad de compartir con el pueblo latinoamericano, especialmente con el colombiano, lo que sucedido día a día y noche a noche por uno de sus soldados de artillería que peleó en la Guerra de los 1000 días, y peleó no por su supervivencia, sino únicamente por el partido que él creía que era el de la Iglesia Católica, y por eso daría hasta la última gota de sangre que llevaba dentro de su desnutrido cuerpo. Quería poder liberar la patria de ese voraz adversario cuya única religión era la de descuartizar a sus enemigos a machete limpio, y por este medio lograr sembrar el pánico, terror y destrucción, así de esta bárbara manera poder doblegar al adversario. Este diario lo escribió mi padre sobre lo acontecido en el campo de batalla, en sus periodos de descanso, o en las noches sin sueño, para poder así dejarnos un legado de lo sucedido en esa cruel e inhumana guerra. Hasta la fecha no se ha encontrado a nadie que haya escrito lo sucedido en tan deplorables situaciones. Este manuscrito lo guardaron los miembros de mi familia durante todos estos años, hasta que llego a mi poder en el en año 2014 cuando estuve de vacaciones en mi querida...
La configuración del pasado, permanentemente en cuestión, entraña una disputa política que nunca se limita a este, sino que atañe también a cómo nos situamos ante el futuro. Este libro analiza la lucha por establecer un relato hegemónico de la historia reciente de España que tuvo lugar a caballo entre los siglos XX y XXI. En ella los novelistas españoles tuvieron un protagonismo muy relevante. La querella sobre la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra conllevó una confrontación en torno al significado de la Transición y su legado. Desde una perspectiva interdisciplinar, que combina –entre otras– la historia cultural y los estudios de memoria, estas páginas iluminan los entresijos de esa lucha a partir del estudio de cinco destacados novelistas: Juan Marsé, Rafael Chirbes, Almudena Grandes, Antonio Muñoz Molina y Javier Cercas.